Actualización: Hemos actualizado este memorando y agregado un documento de respuestas a preguntas frecuentes (FAQ por sus siglas en inglés) gracias a las contribuciones de nuestros párrocos, catequistas y personal parroquial. Continuaremos actualizando los documentos según sea necesario. Les agradecemos su paciencia y aportes mientras atravesamos esta situación.

Fecha: 25 de agosto de 2020

Para: Párrocos, diáconos, religiosos, comunicadores parroquiales, personal de la cancillería, presidentes de escuelas y directores  líderes catequéticos

De: Arzobispo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., Arzobispo de Atlanta

Asunto: Extensión de la dispensa para asistir a misa y actualización de las pautas para las asambleas parroquiales, 24 de julio de 2020

Tras deliberar con el Colegio de Consultores de la Arquidiócesis de Atlanta, los decanos de los 10 decanatos y los profesionales laicos, el Arzobispo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., anuncia las siguientes condiciones con respecto al culto en las parroquias y el acceso a las instalaciones parroquiales. A continuación, encontrarán una serie de requisitos, sugerencias y prácticas. Estos procedimientos serán evaluados y enmendados según sea necesario.

A medida que el estado emita nuevas guías, el arzobispo, teniendo en cuenta las recomendaciones de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades y el Departamento de Salud de Georgia, considerará si será necesario modificar los protocolos de asistencia a las iglesias, oficinas y reuniones parroquiales. Actualmente, las parroquias pueden albergar hasta 25 personas en una reunión o clase, siempre y cuando se cumplan los requisitos de distanciamiento y se utilicen cubrebocas.

Anuncios generales

Debido a la preocupación por el bienestar de todos en nuestras comunidades, instamos a todos a monitorear cuidadosamente y a cumplir con las directivas de las autoridades federales, estatales y locales, así como con las pautas de los Centros para el Control de Enfermedades.

La dispensa de la obligación de asistir a la misa dominical para personas con motivos o preocupaciones de salud permanece en vigor para todos en la arquidiócesis hasta el lunes, 28 de septiembre. Por esta razón, aquellos que deseen participar en la misa y recibir la Sagrada Comunión pueden hacerlo asistiendo a cualquier misa sin importar el día de la semana. Es posible que algunas parroquias deseen considerar sugerir a las personas que asistan entre semana para ayudar a distribuir el número de asistentes. Si bien aquellos que están en alto riesgo o que cuidan a alguien en riesgo pueden y deben quedarse en casa y participar viendo la liturgia en línea o por televisión, el Arzobispo Gregory J. Hartmayer, OFM Conv., anima a aquellos que están sanos y no están agobiados por el temor de estar expuesto al virus a comenzar a regresar a la misa y recibir la gracia de los sacramentos de la reconciliación y la Eucaristía. Ver la celebración de la misa a través de una computadora o por televisión no puede sustituir la recepción de los sacramentos. 

Sugerimos que los fieles tomen su temperatura antes de salir de sus casas y que eviten asistir a la iglesia si su temperatura es de 99.6 grados o más. Permitimos a las iglesias que tomen la temperatura de los asistentes en sus entradas, según el procedimiento que hayan publicado o anunciado. Cualquier persona que no se sienta bien debe quedarse en casa, por el bienestar de los demás. Aquellos que están en riesgo o que están preocupados por su salud o la de sus familias deben quedarse en casa y participar en misa por televisión o Internet.

Si es posible, las parroquias deben continuar ofreciendo misas en línea, incluso cuando la asistencia a algunas misas esté disponible.

Será necesario preparar ujieres u otros voluntarios para que ayuden a los fieles cuando vuelvan a asistir a la iglesia.

Preparando las iglesias y otras instalaciones parroquiales

Antes de regresar a las misas y las visitas regulares, las iglesias se deben limpiar a fondo, incluyendo alfombras, bancos, baños, fuentes de agua, picaportes, interruptores de luz, micrófonos, atriles, sillas y otros muebles. Utilicen productos químicos y desinfectantes según las indicaciones, y permitan tiempos de secado adecuados. Limpien minuciosamente las superficies entre usos. Quizás se tenga que incrementar el tiempo entre las misas para poder llevar a cabo la limpieza necesaria. Debido a los requisitos de distanciamiento social, es probable que las misas tengan que celebrarse en el santuario en lugar de una capilla.

Remuevan temporalmente los objetos que se encuentran en las bancas: himnarios, misales, biblias, bolígrafos, información, folletos, etc. Coloquen letreros con recordatorios que indiquen que los saludos deben ser sin contacto. Los espacios para familias con niños pequeños y las guarderías deben continuar cerradas. Las fuentes con agua bendita deben permanecer vacías, pero las parroquias deben permitir que la gente lleve agua bendita a sus hogares. Las entradas de las iglesias deben tener disponibles desinfectantes y, si es posible, las puertas de entrada deben estar abiertas.

Minimicen los puntos de entrada a sus iglesias para poder colocar ujieres, dirigir el tráfico en una sola dirección y desinfectar. Las bancas deben estar bloqueadas con cinta adhesiva y marcadas para garantizar que haya una distancia de seis pies en todas las direcciones entre grupos de familias o individuos. Los espacios disponibles deben llenarse de adelante hacia atrás, hasta que se haya alcanzado la capacidad máxima y el ujier determine que ya no hay más espacio. Se recomienda el uso de espacios para albergar a personas adicionales, donde se apliquen los mismos requisitos de distanciamiento que en la iglesia.

Misas y reuniones en la iglesia

La asistencia a la misa diaria puede comenzar el lunes, 25 de mayo, en un horario anunciado, siempre y cuando la salud del sacerdote no se vea afectada. Las iglesias también pueden estar abiertas para oración y adoración en un horario previamente anunciado. Las parroquias pueden utilizar sistemas para tomar reservaciones o de orden de llegada admitiendo a quienes lleguen primero. Las misas al aire libre, que permitan acomodar a un número mayor de asistentes, están permitidas, observando las medidas de distanciamiento social. Si las personas asisten a misas al aire libre en sus automóviles, deben salir y ponerse de pie para recibir la Sagrada Comunión.

Los fieles deben llevar cubrebocas de protección personal, al igual que los ministros de la Sagrada Comunión. Los sacerdotes que celebran la misa deben abstenerse de usar cubrebocas. Los ujieres, ministros de la Sagrada Comunión, servidores, lectores, voluntarios y aquellos que limpian la iglesia deben utilizar desinfectante de manos.

Las ofrendas del pan y el vino deben llevarse directamente desde la credencia o colocarse en el altar sin procesar. Las hostias sin consagrar deben colocarse sobre un corporal alejado del centro del altar. No debe haber contacto físico durante el Padre Nuestro o el Saludo de la Paz. Se recomienda implementar pasillos unidireccionales durante la comunión.

La Preciosa Sangre no se ofrecerá por el momento durante la Sagrada Comunión. Les recomendamos encarecidamente a los comulgantes que reciban la comunión en la mano. Si hay un solo cáliz, los sacerdotes concelebrantes deben recibir por intinción.

La manera óptima para recibir el Cuerpo de Cristo durante la Sagrada Comunión es que el comulgante se baje el cubrebocas justo antes de acercarse al distribuidor para que este pueda colocar la hostia sagrada fácilmente en la mano o en la lengua del comulgante y se consuma de inmediato. Esto es preferible a tomar la hostia sagrada en la mano y luego moverse a un lado para consumirla.

Queremos recordar a todos que los fieles tienen la opción de recibir la comunión en la lengua o en la mano. La arquidiócesis no ha prohibido recibir en la lengua, aunque se recomienda recibir en la mano durante la presente pandemia. Si es necesario desinfectar más después de ofrecer la hostia sagrada en la lengua o en la mano, se deben tomar medidas para hacerlo discretamente.

Las reglas de distanciamiento social implicarán que los coros y músicos probablemente se utilicen en números menores. Las prácticas del coro deben evitarse, debido al riesgo de transmisión y la cantidad de personas involucradas. Es preferible utilizar un cantor y unos cuantos músicos. Las guías de la celebracion de la misa no deben usarse a menos que se utilicen una sola vez o solo para una misa. Se recomienda el uso de música conocida y proyectores. No se aconseja que los fieles canten unidos.

La colecta debe recogerse en canastas sostenidas por ujieres o en recipientes monitoreados donde la congregación pueda colocar una ofrenda de manera segura.

Las oficinas de la iglesia deben desinfectarse y el personal debe trabajar remotamente tanto como sea posible. Les recomendamos llevar cubrebocas y mantener la comunicación electrónica y el contacto telefónico con los fieles.

Otros sacramentos

Los funerales, las bodas y los bautizos pueden celebrarse, observando los mismos requisitos de distanciamiento físico e higiene de la Santa Misa.

Las confesiones desde los automóviles pueden llevarse a cabo sin el uso de cubrebocas, manteniendo seis pies de distancia. Se pueden realizar confesiones en interiores con el uso de cubrebocas. El uso de una barrera entre el penitente y el sacerdote y un espacio más amplio pueden ser beneficiosos, asegurando siempre la confidencialidad del penitente. Al igual que con las misas, aquellos que no están bien o que tienen contacto con alguien que tiene COVID-19 no deben presentarse para confesarse. La confesión en el hogar para un penitente sano, de ser necesaria, debe llevarse a cabo idealmente al aire libre, con el sacerdote usando estola y, si es adentro, con cubrebocas. La confesión en el hogar para un penitente enfermo debe llevarse a cabo idealmente al aire libre. En este caso el sacerdote debe utilizar guantes, cubrebocas y estola, y desinfectar sus manos y estola antes y después de administrar el sacramento.

La unción de los enfermos se debe proporcionar según lo solicitado, utilizando los procedimientos de seguridad adecuados. Algunos hospitales están permitiendo visitar incluso a pacientes infectados con COVID-19. Los decanos deben prever la administración del sacramento si un sacerdote se ve impedido por su propia condición de salud vulnerable. Consulte las pautas detalladas que se encuentran a continuación para administrar la unción de los enfermos.

Con el fin de proteger a ambas poblaciones de una posible infección, en este momento los sacerdotes, los diáconos y los ministros laicos no deben llevar la Sagrada Comunión a aquellos confinados a su hogar ni a los que están en centros de atención, incluyendo los no infectados con COVID-19.

RICA y las liturgias de iniciación

Admisión de los Elegidos y recepción de los candidatos (RICA)

Los candidatos bautizados para la comunión completa se pueden recibir en cualquier Misa usando el Rito de Recepción. Los párrocos deben recibir a los Elegidos como miembros completos el 15 de agosto, en la misa de vigilia del vigésimo domingo del tiempo ordinario, como se sugirió anteriormente, o procurar que la iniciación sacramental de los Elegidos se lleve a cabo preferiblemente en una misa especial antes del 31 de agosto de 2020.

El Arzobispo Hartmayer ha dispensado a los Elegidos de la necesidad de completar los ritos preparatorios que se perdieron durante la suspensión de las liturgias públicas. La liturgia bautismal de la Vigilia Pascual se debe utilizar cuando se vuelva a programar la iniciación de los Elegidos, siguiendo las rúbricas de situaciones «Por fuera de la Vigilia Pascual». A menos que la misa apropiada del día tenga prioridad, como las solemnidades y otras instancias enumeradas en GIRM 372, esto se llevaría a cabo dentro de la misa ritual para el bautismo. El Leccionario ofrece lecturas para la «Iniciación cristiana por fuera de la Vigilia Pascual».

Si la iniciación de los Elegidos y los candidatos se celebran conjuntamente, use los ritos combinados. Programar estas iniciaciones entre semana es una buena opción para no extender el tiempo que los fieles deben permanecer en la iglesia durante la misa dominical en este período de distanciamiento social. Si una misa programada incluye iniciaciones, los feligreses deben saberlo con anticipación.

Primeras comuniones y confirmaciones

Se recomienda que los párrocos programen la celebración de la Primera Comunión a su discreción, ya que se deben tener en cuenta los números de personas permitidas en la iglesia y el distanciamiento físico apropiado.

Las confirmaciones que se habían pospuesto o programado para el 31 de agosto pueden ser celebradas por el párroco o un sacerdote que él designe, sin delegación adicional del arzobispo. Los registros de los confirmados deben ser enviados a la arquidiócesis.

Las confirmaciones que se lleven a cabo después del 1 de septiembre deberán ser programadas con uno de los obispos, quien celebrará el sacramento. En ambos casos, los grupos grandes de confirmados quizás necesiten dividirse en grupos que puedan acomodar solamente a los confirmados, los padrinos y los padres, a menos y hasta que se reduzcan las medidas de distanciamiento físico, lo cual permitiría un mayor número de asistentes en cada ceremonia.

La USCCB emitió una declaración en la que dice que el uso de un instrumento, como guantes o un aplicador de algodón, para aplicar el crisma sagrado no afecta la validez del sacramento.

Misa del Crisma y Aceites Sagrados

La Misa del Crisma tendrá lugar el lunes, 17 de agosto, a las 4 p.m., y solo estarán presentes los decanos, los consultores y los sacerdotes que celebrarán su jubileo. Todos los demás están invitados a participar a través de la transmisión en vivo en: https://livestream.com/archatl/chrism. Un representante de cada decanato recogerá los aceites para sus parroquias. Los decanos contactarán a los párrocos para hacer arreglos con respecto a la distribución de los aceites.

Evangelización, formación de la fe y discipulado

Consideraciones para los ministerios y las actividades parroquiales

Este enlace proporciona recomendaciones para ayudar a los párrocos a guiar a sus líderes catequéticos parroquiales y a otros líderes ministeriales de la Arquidiócesis de Atlanta para que puedan enfrentar la situación actual y tomar decisiones sobre el avance de la misión de evangelización y el crecimiento del discipulado en vista de la pandemia global.

Estas consideraciones se repiten o se basan en orientaciones ofrecidas anteriormente y utilizan sugerencias desarrolladas por nuestra Oficina de Escuelas Católicas y otras diócesis. Además, se revisarán y actualizarán según sea necesario.

Reporte de casos de COVID-19 a la arquidiócesis

Si un ministro, miembro del personal, diácono o sacerdote entra en contacto con alguien que tiene un caso activo de COVID-19, él o ella debe entrar en cuarentena, informar de la exposición al Diácono Dennis Dorner, canciller, y hacerse la prueba antes de regresar a su ministerio.

Si la exposición ocurrió durante una liturgia, la parroquia debe notificar a todos los que también pudieron haber asistido a esa liturgia. Si la prueba del individuo resulta positiva, la persona debe informar al departamento de salud local para que puedan rastrear a los demás contactos.

Por favor tengan en cuenta que las personas pueden informar a otras si ellas mismas tienen un caso positivo, es decir, un párroco o diácono puede decirle a su parroquia que él tiene COVID-19, pero un párroco o una parroquia no debe identificar a una persona que tenga un caso positivo. El párroco puede notificárselo a la parroquia en un lenguaje genérico como: «Una persona con un caso confirmado asistió a la misa X». Las leyes de privacidad prohíben la divulgación de información de salud personal de otras personas.

Es muy importante, por su propia seguridad y la de los demás, que monitoreé su salud durante 14 días desde la última vez que estuvo posiblemente expuesto a alguien con COVID-19 y que permanezca en su hogar, evite espacios de reuniones y actividades públicas. Además debe practicar el distanciamiento social.

Si no está enfermo, monitoreé su salud para ver si tiene fiebre, tos y falta de aire, durante los 14 días posteriores al último día en que estuvo en contacto cercano con una persona con COVID-19.

Tomé su temperatura dos veces al día y observe los síntomas.

Permanezca en cuarentena en su hogar, excepto en caso de emergencia o para hacerse la prueba del COVID-19.

Si es posible, manténgase alejado de otras personas que viven en su hogar, especialmente aquellos individuos que están en alto riesgo de enfermarse gravemente por COVID-19: https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/need-extra-precautions /index.html

Prueba de COVID-19
Usted debe hacerse una prueba de COVID-19 al menos una vez durante la cuarentena.

Si no tiene síntomas, la prueba debe realizarse el décimo día de la cuarentena.

Usted debe obtener una prueba antes de la cuarentena, si experimenta alguno de los siguientes síntomas:

  • Fiebre (temperatura medida por encima de 100.4 grados Fahrenheit, o si siente que tiene fiebre)
  • Resfriado
  • Tos
  • Falta de aliento o dificultad para respirar
  • Fatiga
  • Dolores musculares o corporales
  • Dolor de cabeza
  • Pérdida reciente del gusto o el olfato
  • Dolor de garganta
  • Congestión o secreción nasal
  • Náusea o vómito
  • Diarrea

Llame a su departamento de salud local o a su médico para programar una prueba. En esta página puede encontrar la información de contacto de su departamento de salud: https://dph.georgia.gov/document/document/covid-19-testingdirect-patient-line/download.  Tenga en cuenta que incluso si los resultados de su prueba son negativos, debe permanecer en cuarentena por 14 días completos. Si desarrolla síntomas de COVID-19 en cualquier momento durante su período de cuarentena, debe seguir las instrucciones de aislamiento descritas a continuación.

Si se hace una prueba el día 10 de su cuarentena, idealmente sus resultados deberían estar disponibles para el día 14. Se recomienda que no regrese a trabajar hasta que reciba un resultado negativo. Si sus resultados aún están pendientes después de que finalice su cuarentena de 14 días y decide regresar al trabajo, le recomendamos que tenga cuidado especial con las medidas de prevención para evitar exponer a otras personas en caso de que el resultado de su prueba sea positivo.

Si recibe una prueba de COVID-19 positiva independientemente del estado de sus síntomas, siga las pautas de aislamiento del Departamento de Salud Pública de Georgia https://dph.georgia.gov/isolation-contact

Las personas sintomáticas que no sean parte del personal de atención médica, con COVID-19 confirmado o con sospecha de COVID-19, pueden regresar al trabajo después de que:

Hayan transcurrido al menos 3 días (72 horas) desde su recuperación, es decir, la resolución de la fiebre sin el uso de medicamentos para reducirla y la mejoría de sus síntomas respiratorios (por ejemplo, tos, falta de aliento); Y, de que hayan pasado al menos 10 días desde que aparecieron sus primeros síntomas.

Las personas asintomáticas que no sean parte del personal de atención médica, con COVID-19 confirmado, pueden regresar al trabajo después de que:

Hayan transcurrido al menos 10 días desde la prueba de laboratorio positiva y permanezcan asintomáticas.

Tenga en cuenta que las personas asintomáticas que tienen una prueba positiva y luego desarrollan síntomas, deben seguir las guías para personas sintomáticas mencionadas anteriormente.

Las personas asintomáticas que no sean parte del personal de atención médica, que no trabajen en servicios críticos y que tengan una exposición conocida a una persona con COVID-19 sin el equipo de protección personal adecuado, pueden regresar al trabajo después de que:

Hayan completado todos los requisitos en la guía del Departamento de Salud Pública para personas expuestas a COVID-19 que se encuentran en https://dph.georgia.gov/contact

Es de destacar que si esta persona se somete a una prueba de COVID-19 durante el período de cuarentena de 14 días, un resultado negativo de la prueba no cambiaría ni disminuiría el tiempo de monitoreo.

A continuación encontrará algunos recursos útiles sobre exposición y pruebas:

Ujieres

Es de vital importancia que los ujieres u otros voluntarios capacitados estén preparados para ayudar a aquellos que asistan a las misas. Las siguientes directrices se derivan parcialmente de la Diócesis de Lafayette en Luisiana.

Los ujieres/ayudantes deben recibir capacitación antes de servir como asistentes en las misas y no deben servir si tienen fiebre (una temperatura superior a 99.6 grados), tos, falta de aliento, escalofríos, pérdida de sabor/olfato o condiciones de salud preexistentes que los pongan en riesgo.

Se requiere que estos voluntarios usen cubrebocas en todo momento, y guantes si distribuyen papeles o recogen ofrendas; además deben mantener un distanciamiento social de seis pies, asistir a los feligreses en el uso de desinfectantes y cubrebocas antes de ingresar a la iglesia y asegurarse de que no se exceda la ocupación máxima (dadas las medidas de distanciamiento social).

Durante la Sagrada Comunión, los ujieres deben conservar seis pies de distancia entre los comulgantes y permitir que solo salga de la banca una persona o familia a la vez.

Cuando la capacidad de asistentes se haya alcanzado:

  • La parroquia puede acomodar asistentes adicionales en otras partes como el salón social y salones amplios para ver la misa en vivo:

o Pida a los ujieres que dirijan a las personas directamente al espacio adicional
o Ayude a mantener el distanciamiento social

o Utilice las mismas instrucciones mencionadas anteriormente en el espacio adicional

  • Si la parroquia no tiene espacio adicional:

o Aconseje pastoralmente a aquellos que deben ser rechazados:

  • Hábleles amablemente, pero con firmeza
  • Pídales disculpas por las molestias
  • Deles los horarios y/o las ubicaciones de otras misas
  • Recuérdeles que todavía están exentos de la obligación dominical si no pueden asistir físicamente a otra misa
  • Infórmeles que todavía se están trasmitiendo las misas en las redes sociales
  • Si usa un sistema de reservación, los ujieres pueden tomar los nombres de quienes no pudieron ingresar y garantizarles la entrada en la próxima misa disponible
  • Quienes dan la bienvenida a los feligreses deben llevar puestos cubrebocas, recibirlos utilizando saludos sin contacto físico y mantener el distanciamiento social.

Unción de los enfermos

(De la Federación de Comisiones Litúrgicas Diocesanas y el Instituto Tomista)

Siga las pautas locales sobre la cantidad de personas que pueden reunirse en un espacio. Permanezca a seis pies de distancia, excepto para administrar la unción de los enfermos.

Pacientes sin síntomas o contacto con COVID-19

General

  • Use cubrebocas, según lo recomendado por los funcionarios de salud pública.
  • Evite el contacto con cualquier superficie.
  • Coloque los artículos de unción a un mínimo de seis pies de distancia del paciente en una superficie desinfectada, incluyendo el óleo de los enfermos, el aplicador de algodón, una bolsa de papel abierta, y use desinfectante para manos.
  • Desinfecte sus manos antes y después de administrar el sacramento.

Proceso de unción

  • Omita la imposición de las manos.
  • Use un aplicador de algodón para ungir. Sumerja y unte la punta de algodón en el óleo, luego unja a la persona.
  • Coloque el aplicador en una bolsa de papel.
  • Desinféctese las manos.
  • Cierre y doble la bolsa varias veces, y quémela después.
  • Desinféctese las manos nuevamente después de que haya partido.

Pacientes conscientes con COVID-19

No lleve el paciente a la iglesia. Escuche su confesión si es posible, y administre la unción de los enfermos.

Pacientes inconscientes con COVID-19 en una residencia y en peligro inminente de muerte.

  • Prepare el óleo de los enfermos, una estola, las instrucciones del Rito de la Unción en hospitales o instituciones, desinfectante de manos, guantes, un cubrebocas, aplicadores de algodón y una bolsa de papel.
  • Póngase el cubrebocas y la estola antes de entrar a la residencia.
  • No ingrese nada adicional a la residencia excepto lo necesario para la unción: no lleve teléfonos, tarjetas de oración, libros, etc.
  • Evite tocar cualquier superficie y su cara.
  • Prepare todo lo necesario para la unción afuera de la habitación del paciente.
  • Realice la unción de los enfermos como se describió anteriormente para el paciente sin síntomas.
  • Vuelva a entrar en la habitación después de desechar el aplicador de algodón, rece el Padre Nuestro y la oración de conclusión, e imparta la bendición.
  • Deje una copia impresa del rito en la habitación del paciente.
  • Salga de la habitación, quítese los guantes y desinféctese las manos.
  • Lave el recipiente del aceite con agua y jabón, deseche el aceite restante en el sacrarium, lave el interior y vuelva a llenar.
  • Si el lugar puede proporcionar equipo de protección personal al sacerdote, se le puede permitir llevar a cabo todo el rito al lado del paciente, siempre y cuando solo se introduzca el óleo para la unción y todo lo demás esté afuera de la habitación

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