Acto de Comunión Espiritual de San Francisco María de Ligorio

Jesús mío, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento. Te amo sobre todas las cosas, y te deseo en el interior de mi alma. Ya que en este momento no puedo recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón; estando dentro de mí, yo te abrazo y me uno todo a Ti. No permitas nunca que me separe de Ti. Amen.

Anima Christi

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me separe de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti,
Para que con Tus santos Te alabe
Por los siglos de los siglos.

Mírame, oh bueno y dulcísimo Jesús

Mírame, oh bueno y dulcísimo Jesús: en Tu presencia me postro de rodillas, y con el mayor fervor de mi alma te pido y suplico que imprimas en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de mis pecados y propósito firmísimo de enmendarme; mientras con gran afecto y dolor considero y contemplo en mi alma Tus cinco llagas, teniendo ante mis ojos aquello que ya el profeta David ponía en Tus labios acerca de Ti.

Manual de Indulgencias, pp 51-52

la Sagrada Congregación de Indulgencias efectuó la aprobación de esta oración

En el Rescripto de Noviembre 24, 1922, la Sagrada Congregación de Indulgencias efectuó la aprobación de esta oración que se reza asi:

“O Jesús, me dirijo hacia Vos en el Sagrario donde vivís oculto por amor mío. Yo Os amo, O Dios mío, pero ahora no Os puedo recibir sacramentalmente en la Santa Comunión. Sin embargo, venid a mi corazón, y visitadme con Vuestra gracia. Venid espiritualmente a mi corazón y purificadme. Santificadme y haced que mi corazón sea sememjante al Vuestro. Amén.”

Señor, yo no soy digno de que vengas a mi morada, pero di una sola palabra, y mi alma quedará sana.

Indulgencia de 500 días, si se repite tres veces.
(129 en La Raccolta, 1944).

El Cura de Ars ha dicho: “El efecto de una comunión espiritual en el alma es semejante a un soplo sobre las brasas calientes y cubiertas, que casi se apaga. Al sentir que el amor a Dios se va enfriando en el alma, apresuradamente se ha de hacer un comunión espiritual.”

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